Industria del GLP en Argentina y la incertidumbre energética

Más de 3.000 millones de personas en el mundo dependen del gas licuado de petróleo (GLP) para cocinar y calefaccionarse, mientras que cerca del 30% del suministro global enfrenta restricciones debido a conflictos geopolíticos, especialmente en el Estrecho de Ormuz. En este contexto, Argentina se consolidó como un punto estratégico durante el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (AIGLP), realizado en Buenos Aires, que reunió a representantes de 26 países y 59 empresas del sector energético.

Argentina como eje estratégico en el mapa del GLP

El encuentro evidenció el interés global por la producción de GLP y el potencial energético argentino. Fabricio Duarte, director ejecutivo de la AIGLP, subrayó que el contexto internacional, marcado por tensiones en Medio Oriente y Venezuela, refuerza la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento y garantizar la seguridad energética.

“La seguridad energética es hoy una prioridad global, y la clave está en construir una canasta energética diversificada: no alcanza con depender de una sola fuente de energía”, destacó Duarte, señalando el ejemplo de países altamente dependientes del suministro del Medio Oriente, como India, que enfrentan limitaciones que impactan la demanda mundial.

Expansión del GLP más allá del consumo doméstico

El congreso abordó temas que van más allá del consumo residencial: el GLP como combustible vehicular, su uso en agricultura y su potencial para la generación eléctrica. Estas aplicaciones pueden fortalecer la seguridad energética regional, disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados y generar eficiencia en costos para usuarios y empresas.

Además, se discutió cómo el aumento de la producción argentina impacta en las importaciones de otros países de la región y posiciona a Argentina como un destino clave para inversiones en energía, especialmente gracias al desarrollo de Vaca Muerta, una de las principales reservas de shale gas y shale oil del mundo.

Crecimiento sostenido y modernización del mercado local

En 2025, Argentina exportó 1,6 millones de toneladas de GLP, más del doble del consumo interno. La expansión se complementa con inversiones que aumentarán la capacidad exportadora y garantizarán un suministro confiable para aproximadamente 20 millones de personas, equivalentes al 46% de la población que depende de garrafas.

El presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de GLP (CEGLA), Pedro Cascales, destacó que la reciente desregulación del mercado mediante el Decreto 446/2025 permitió una mayor previsibilidad, fomentó la inversión y generó un excedente de producto disponible sin que los precios se dispararan por encima de la inflación.

Retos y oportunidades de la industria

Entre los principales desafíos se encuentran la seguridad del abastecimiento, la calidad de los envases y la expansión hacia nuevos usos del GLP, como transporte, generación eléctrica y aplicaciones industriales. Cascales señaló que estas alternativas permitirían reducir la importación de combustibles tradicionales, disminuir la contaminación y generar ahorros para los usuarios, sobre todo en regiones alejadas de los gasoductos.

Asimismo, el sector avanzó en la modernización del sistema de canje de envases, con un esquema descentralizado que busca mejorar la eficiencia y reducir costos. La coordinación con la Secretaría de Energía también apunta a actualizar normativas técnicas y consolidar un marco de estabilidad fiscal que impulse nuevas inversiones.

Hacia una industria segura, eficiente y sustentable

El GLP argentino se posiciona así no solo como una solución frente a la incertidumbre energética global, sino también como un motor de desarrollo productivo regional. La industria enfrenta el desafío de consolidar el mercado interno, expandir nuevos usos y garantizar inversiones seguras, eficientes y sostenibles que refuercen su rol estratégico en América Latina.