Cómo la información geoespacial mejora la respuesta ante desastres

La capacidad de responder ante una emergencia ya no depende únicamente de la rapidez de los equipos de rescate. La información geoespacial se ha convertido en un componente estratégico para anticipar escenarios, planificar recursos y reducir el impacto de fenómenos naturales. Ese fue uno de los ejes del taller sobre Gestión del Riesgo de Desastres desarrollado en el marco de las Jornadas de Infraestructura de Datos Espaciales de la República Argentina (IDERA) y del Seminario Internacional sobre el Marco Integrado de Información Geoespacial de Naciones Unidas, realizados en Concordia.

Especialistas de organismos nacionales e internacionales coincidieron en que la integración de datos territoriales, imágenes satelitales y sistemas interoperables permite fortalecer la gestión de emergencias, mejorar la coordinación institucional y respaldar decisiones basadas en evidencia.

El dato como política pública en la gestión del riesgo

La idea de que los mapas no son representaciones neutrales sino expresiones de decisiones públicas adquiere especial relevancia en escenarios de riesgo. En esa línea, el intendente de Concordia, Francisco Azcué, sostuvo durante la apertura de las Jornadas IDERA que “detrás de cada mapa hay una política pública, detrás de cada dato hay una persona”, en referencia al rol de la información geoespacial como insumo estructural del Estado.

Esta lectura se vincula directamente con los enfoques presentados en el taller de Gestión del Riesgo de Desastres, donde la integración de datos territoriales, imágenes satelitales y sistemas interoperables se plantea como condición para anticipar escenarios críticos. La coincidencia no es menor: en ambos casos, el dato deja de ser un registro pasivo para convertirse en una herramienta de intervención anticipada.

Desde esta perspectiva, la planificación basada en evidencia no solo mejora la asignación de recursos, sino que redefine el modo en que los gobiernos interpretan la vulnerabilidad territorial. La capacidad de modelar inundaciones, estimar población expuesta o identificar infraestructura crítica depende directamente de la calidad de los sistemas geoespaciales disponibles.

La interoperabilidad de datos como base de la prevención

Uno de los principales consensos del encuentro fue que la información aislada pierde gran parte de su valor durante una emergencia. Por ese motivo, representantes del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (SINAME), la Red de Organismos Científico-Técnicos para la Gestión Integral del Riesgo (GIRCyT) y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) destacaron la necesidad de desarrollar sistemas interoperables capaces de compartir información entre distintas instituciones.

Un monitoreo continuo para detectar riesgos

La integración de bases de datos provenientes de diferentes organismos permite realizar un seguimiento permanente de eventos potencialmente adversos. Esta capacidad no solo facilita la respuesta cuando ocurre una emergencia, sino que también mejora la planificación preventiva y la asignación eficiente de recursos antes de que el riesgo se materialice.

Anticipar escenarios reduce el impacto de los desastres

La experiencia presentada por la Infraestructura de Datos Espaciales de Chile mostró cómo la planificación basada en información geoespacial modifica la forma de gestionar eventos críticos.

Según expuso Pablo Morales Hermosilla, disponer de datos territoriales previos permite identificar infraestructura estratégica, localizar hospitales, escuelas y zonas vulnerables, además de planificar eventuales evacuaciones antes de que ocurra un desastre.

Del enfoque reactivo a la planificación preventiva

El caso chileno refleja un cambio de paradigma: la respuesta ya no comienza cuando sucede el evento, sino mucho antes. La planificación territorial apoyada en cartografía actualizada y modelos espaciales permite reducir tiempos de respuesta, optimizar recursos y disminuir la exposición de la población.

El valor del mapeo colaborativo durante una crisis

Otro de los enfoques destacados fue el trabajo desarrollado por Humanitarian OpenStreetMap Team (HOT), organización internacional dedicada a producir datos geoespaciales abiertos.

Su director de programas, Fabrizio Scrollini, recordó cómo el terremoto de Haití de 2010 impulsó la digitalización colaborativa de mapas de Puerto Príncipe, permitiendo que organizaciones humanitarias contaran, en pocos días, con información esencial para coordinar la asistencia.

Datos abiertos para una respuesta más eficiente

La experiencia demostró que los datos geoespaciales abiertos pueden complementar los sistemas oficiales, especialmente cuando la información disponible resulta insuficiente o desactualizada. La colaboración entre comunidades, imágenes satelitales y plataformas de mapeo fortalece la capacidad operativa de los organismos de emergencia.

La distribución de la población como variable estratégica

Representantes del Registro Nacional de las Personas (RENAPER) presentaron el Mapeo Desimétrico de la Argentina, una herramienta que mejora la representación espacial de la población.

Este sistema permite estimar con mayor precisión dónde se concentra la población y cómo se distribuye en el territorio, información que resulta determinante para la planificación territorial, la evaluación del riesgo y la organización de operativos de evacuación.

Modelos predictivos para enfrentar las crecidas

La Comisión Técnica Mixta de Salto Grande expuso los avances de un modelo destinado a estimar la cantidad de personas desplazadas por inundaciones en Concordia y Salto.

Simular escenarios para mejorar la preparación

El trabajo se basa en modelos digitales del terreno de alta resolución, validados mediante imágenes satelitales durante eventos de crecida. A partir de esa información es posible proyectar distintos escenarios hidrológicos y estimar cuántas personas podrían verse afectadas en situaciones de mayor magnitud.

Además de cuantificar evacuados y autoevacuados, la incorporación de nuevas variables dentro de una Infraestructura de Datos Espaciales (IDE) permitirá obtener simulaciones más precisas para apoyar la toma de decisiones y optimizar la planificación de futuras respuestas.

La evolución de estas herramientas evidencia que la reducción del riesgo depende cada vez menos de actuar únicamente cuando ocurre una emergencia y más de construir infraestructura de información capaz de integrar datos, instituciones y conocimiento territorial. En ese escenario, la calidad de los sistemas geoespaciales influye directamente en la capacidad de las ciudades para adaptarse a eventos extremos, asignar recursos con mayor eficiencia y fortalecer una preparación sostenida frente a amenazas que forman parte de la dinámica del territorio.