Qué son los agentes autónomos y cómo ayudarán al Estado

La incorporación de agentes autónomos aparece como uno de los aspectos más novedosos del acuerdo firmado entre el Gobierno de Entre Ríos y Salesforce para impulsar la inteligencia artificial en la administración pública. Aunque el concepto todavía resulta poco conocido fuera del ámbito tecnológico, estas herramientas comienzan a utilizarse para automatizar procesos, asistir a los empleados públicos y mejorar la atención a la ciudadanía.

A diferencia de los sistemas tradicionales, los agentes autónomos no solo responden consultas o ejecutan instrucciones puntuales. También pueden analizar información, tomar decisiones dentro de parámetros definidos y coordinar distintas tareas sin intervención humana constante, siempre bajo reglas establecidas por la organización.

Qué diferencia a un agente autónomo de un chatbot

Los chatbots fueron durante años una de las principales herramientas de atención digital. Su funcionamiento suele basarse en respuestas predefinidas o en modelos capaces de interpretar preguntas y generar conversaciones.

Los agentes autónomos, en cambio, incorporan un nivel adicional de capacidad operativa. Además de conversar con una persona, pueden ejecutar acciones sobre distintos sistemas, consultar bases de datos, completar procesos administrativos y coordinar múltiples tareas para alcanzar un objetivo determinado.

De responder preguntas a resolver procesos

Mientras un chatbot puede indicar qué documentación requiere un trámite, un agente autónomo puede verificar si esa documentación fue presentada, solicitar la información faltante, actualizar el expediente y comunicar el estado del procedimiento al ciudadano.

Ese cambio convierte a la inteligencia artificial en una herramienta de gestión y no únicamente de asistencia informativa.

Cómo podrían utilizarse en la administración pública

Las administraciones estatales concentran miles de procesos repetitivos que consumen tiempo y recursos. La incorporación de agentes de inteligencia artificial permite automatizar parte de esas actividades sin modificar las decisiones que, por su naturaleza, continúan siendo responsabilidad de los funcionarios públicos.

Atención ciudadana las 24 horas

Una de las aplicaciones más inmediatas consiste en responder consultas frecuentes sobre programas, beneficios, turnos o trámites administrativos.

Los agentes pueden interpretar preguntas formuladas en lenguaje natural y acceder a información actualizada para brindar respuestas más precisas que los sistemas tradicionales basados en preguntas frecuentes.

Gestión de expedientes y documentación

Otra aplicación consiste en clasificar documentos, verificar requisitos, identificar información incompleta y derivar automáticamente los expedientes al área correspondiente.

Este tipo de automatización puede reducir tiempos administrativos y disminuir errores asociados al procesamiento manual de grandes volúmenes de información.

Asistencia para empleados públicos

Los agentes autónomos también pueden colaborar con el personal estatal mediante la elaboración de borradores de documentos, búsqueda de normativa, generación de reportes y organización de información proveniente de distintas dependencias.

Su función no es reemplazar el criterio humano, sino reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas para que los equipos puedan concentrarse en actividades de mayor complejidad.

Qué beneficios pueden aportar al Estado

La utilización de inteligencia artificial en la gestión pública busca mejorar la eficiencia administrativa sin modificar las funciones esenciales de los organismos estatales.

Entre las ventajas más mencionadas se encuentran la reducción de tiempos de respuesta, una mayor disponibilidad de servicios digitales y una mejor utilización de los recursos administrativos.

Además, la automatización de tareas rutinarias puede facilitar que distintas áreas compartan información con mayor rapidez, evitando duplicaciones y simplificando procesos internos.

La implementación requiere reglas claras

El uso de agentes autónomos dentro del Estado también genera dudas relacionadas con la protección de datos personales, la seguridad informática y la supervisión de las decisiones automatizadas.

Por ese motivo, los especialistas coinciden en que estas herramientas deben operar bajo criterios de transparencia, con mecanismos que permitan auditar sus resultados y mantener el control humano sobre aquellas decisiones que afectan derechos de las personas.

La capacitación de los empleados públicos también resulta necesaria para comprender el funcionamiento de estos sistemas y utilizarlos de manera responsable.

La inteligencia artificial puede modificar la organización del trabajo estatal

El mayor impacto de los agentes autónomos no estará únicamente en la velocidad con que se realizan los trámites. Su incorporación puede cambiar la distribución de tareas dentro de las administraciones públicas, trasladando parte del trabajo operativo hacia sistemas automatizados y concentrando el esfuerzo humano en actividades que requieren análisis, supervisión y resolución de situaciones complejas. Esa reorganización dependerá menos de la tecnología disponible que de la capacidad institucional para integrarla dentro de procesos administrativos ya existentes.