El precarnaval ya se vive en Concordia con obras y ensayos

Las obras de infraestructura avanzan a ritmo sostenido en el Corsódromo Atanasio Bonfiglio, mientras las comparsas intensifican ensayos técnicos y generales. Tribunas colmadas, baterías completas y un clima de convivencia marcan una previa que ya se vive como carnaval.

Un corsódromo que se transforma para la edición 2026

Durante las últimas semanas se profundizaron las obras de infraestructura en el Corsódromo Atanasio Bonfiglio, en la ciudad de Concordia. Los trabajos incluyen mejoras en tribunas, palcos y camarotes, además de una renovación integral de la infraestructura informática y de electrotecnia, claves para el correcto desarrollo técnico del espectáculo.

Este despliegue, impulsado por el Ente de Carnaval, marca un salto de calidad que no se había visto en ediciones anteriores y anticipa un carnaval 2026 que promete dar que hablar, tanto a nivel local como regional.


Ensayos que ya parecen noches de desfile

En paralelo a las obras, todas las áreas de las comparsas profundizan su actividad en el predio. Los ensayos generales y técnicos se desarrollan con gran nivel organizativo y artístico, ante tribunas que se llenan de público cada noche.

Lo que se vive es un carnaval a media escala: los integrantes invierten en vestuario y maquillaje, se realizan puestas en escena, se ajustan tiempos de desfile y se afinan detalles que luego serán determinantes en la competencia. Las baterías suenan completas, con potencia, y cada samba enredo se escucha como si fuera una de las seis noches oficiales.


La previa como espacio de encuentro y bohemia

Uno de los aspectos más valiosos de este período es el clima de sana armonía que se genera entre quienes asisten a los ensayos y quienes construyen el espectáculo. Hasta el amanecer, se comparten horas de trabajo, charlas y camaradería entre carnavaleros, directivos y artistas.

Es habitual ver integrantes de distintas comparsas sentados juntos, armando rodas y compartiendo algún refrigerio. Son, en definitiva, dos carnavales: el previo, donde se intensifican las tareas y se fortalece la amistad sin distinción de banderas, y el de competencia, que cada noche maravilla a miles de personas.


Aprender para mejorar: lo positivo y lo pendiente

Como toda instancia previa, este período también funciona como espacio de aprendizaje. Año tras año se ajustan aspectos organizativos, y este no es la excepción. Existen situaciones a corregir, especialmente en el área de seguridad, donde en algunos casos se desconoce quiénes son los trabajadores permanentes del evento.

Esto ha generado dificultades en el desplazamiento de directores de batería, carroceros, coordinadores y otros roles clave que trabajan hasta la madrugada afinando cada detalle. Son aspectos que requieren diálogo y organización, siempre con la mirada puesta en mejorar el funcionamiento de un engranaje colectivo.

Desde este medio, el objetivo es sumar a las mejoras, valorar el enorme trabajo que se realiza desde todas las áreas y escuchar a quienes construyen este gran evento. Para eso existe el carnaval previo: para corregir errores, pero sobre todo para reconocer lo positivo, que este año es mucho.


Cuando la previa ya es parte del espectáculo

El precarnaval de Concordia confirma que el carnaval no empieza la noche del primer desfile. Empieza mucho antes, en los talleres, en las obras, en los ensayos, en la convivencia y en el esfuerzo compartido. Esa construcción colectiva es, también, parte esencial del espectáculo que identifica a la ciudad.