
Entre Ríos impulsa más de 450 MW en baterías y lidera una licitación clave
Entre Ríos logró posicionarse entre las provincias con mayor presencia en la convocatoria nacional para incorporar sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), un proceso que busca fortalecer la capacidad de respuesta de la red eléctrica frente a una demanda cada vez más dinámica y a la expansión de las fuentes renovables.
La participación provincial sobresalió no solo por la cantidad de proyectos presentados, sino también por su desempeño en la evaluación técnica. De las 235 propuestas registradas en todo el país, 34 correspondieron a iniciativas radicadas en Entre Ríos, y 17 de ellas quedaron ubicadas entre las primeras 100 posiciones del ranking nacional.
El almacenamiento energético gana peso en la planificación eléctrica
La convocatoria AlmaSADI, impulsada por la Secretaría de Energía de la Nación y ejecutada a través de Cammesa, pone el foco en una de las transformaciones más relevantes del sector eléctrico actual: la incorporación de sistemas de almacenamiento energético capaces de mejorar la estabilidad y flexibilidad de las redes.
Las baterías permiten almacenar excedentes de energía para liberarlos cuando la demanda aumenta o cuando la generación disponible resulta insuficiente. Esta capacidad se ha convertido en un componente estratégico para acompañar el crecimiento de las energías renovables, cuya producción depende de condiciones climáticas variables.
En este contexto, la elevada participación entrerriana refleja el interés de desarrolladores e inversores por consolidar infraestructura capaz de responder a los nuevos desafíos del sistema eléctrico nacional.
Más proyectos que potencia disponible
Uno de los aspectos más significativos del proceso es la diferencia entre la potencia prevista para adjudicar y la capacidad total presentada por los proyectos mejor posicionados.
Una competencia que supera ampliamente el cupo asignado
La licitación estableció un máximo de 120 megavatios (MW) para Entre Ríos. Sin embargo, las propuestas técnicamente calificadas entre las primeras 100 posiciones acumulan más de 450 MW de potencia instalada potencial.
Esta diferencia revela dos fenómenos simultáneos. Por un lado, existe una fuerte expectativa de inversión en el segmento de almacenamiento energético. Por otro, la provincia dispone de condiciones técnicas y de infraestructura que la vuelven atractiva para nuevos desarrollos.
La magnitud de la oferta también anticipa un escenario de competencia creciente por acceder a los espacios de conexión y a los mecanismos de contratación vinculados al sistema eléctrico nacional.
El papel de la articulación técnica y la infraestructura provincial
El desempeño obtenido por Entre Ríos también estuvo vinculado al trabajo de coordinación desarrollado entre organismos públicos, empresas y actores privados involucrados en la elaboración de los proyectos.
La importancia de las redes existentes
La posibilidad de incorporar nuevas instalaciones de almacenamiento depende en gran medida de la calidad de la infraestructura eléctrica disponible y de la capacidad de integración con el sistema de transporte y distribución.
En este sentido, la participación de Enersa en la coordinación técnica permitió ordenar propuestas y facilitar procesos de presentación que resultan cada vez más complejos desde el punto de vista regulatorio y tecnológico.
La experiencia demuestra que las provincias con mejor capacidad de planificación suelen captar una porción mayor de las inversiones energéticas, especialmente en segmentos emergentes donde los tiempos de desarrollo y habilitación son determinantes.
Qué implica el avance del almacenamiento para la economía regional
La expansión de proyectos de baterías trasciende el ámbito estrictamente energético. La disponibilidad de una red más flexible y confiable puede convertirse en un factor relevante para la radicación de actividades industriales, logísticas y tecnológicas que demandan un suministro eléctrico estable.
Además, el desarrollo de infraestructura energética moderna contribuye a reducir restricciones operativas y a mejorar la capacidad de respuesta ante incrementos futuros de la demanda.
En paralelo, la incorporación de sistemas de almacenamiento se está consolidando como una pieza clave dentro de la transición hacia matrices energéticas más diversificadas, donde la generación distribuida y las fuentes renovables ocupan un papel cada vez más importante.
La etapa económica de la licitación definirá cuáles de las iniciativas avanzarán finalmente hacia la adjudicación. Sin embargo, el volumen de proyectos presentados deja una señal que excede el resultado puntual del concurso: la competencia por atraer inversiones energéticas ya no depende únicamente de los recursos disponibles, sino de la capacidad de cada territorio para construir un ecosistema donde tecnología, planificación e infraestructura eléctrica funcionen como una plataforma integrada para el desarrollo productivo.






