
Jóvenes crean videojuegos y desarrollan habilidades digitales desde cero
El desarrollo de videojuegos se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para acercar a niñas, niños y adolescentes al mundo de la tecnología. Más allá del componente recreativo, este tipo de propuestas permite incorporar pensamiento computacional, lógica y creatividad mediante experiencias prácticas que facilitan el aprendizaje desde edades tempranas.
Un ejemplo de este enfoque es el Taller de Videojuegos impulsado por la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), junto con el MiradorTEC y el Gobierno de Entre Ríos, una iniciativa que reúne a jóvenes de entre 10 y 14 años en un espacio gratuito donde pueden crear sus propios proyectos digitales sin necesidad de contar con conocimientos previos.
El desarrollo de videojuegos como puerta de entrada a las habilidades digitales
Aprender a crear un videojuego implica mucho más que diseñar personajes o escenarios. Durante el proceso, los participantes deben resolver problemas, organizar secuencias de acciones, comprender relaciones de causa y efecto y traducir ideas en instrucciones que una computadora pueda ejecutar.
Estas dinámicas fortalecen habilidades digitales que luego pueden aplicarse en múltiples disciplinas, desde la programación hasta la robótica, el análisis de datos o el diseño de productos tecnológicos.
Al combinar creatividad con resolución de problemas, el aprendizaje resulta más accesible para quienes tienen su primer contacto con herramientas informáticas, reduciendo la barrera que suele existir frente a contenidos técnicos.
Por qué los talleres tecnológicos generan un impacto educativo
Las propuestas de formación tecnológica dirigidas a jóvenes buscan ampliar el acceso a conocimientos que hoy forman parte de numerosos sectores productivos y académicos.
En el caso del taller desarrollado por docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Uader, los participantes elaboran sus propios videojuegos mientras incorporan conceptos relacionados con la programación, la lógica y el diseño interactivo.
Aprendizaje basado en proyectos
Uno de los principales mecanismos de estas iniciativas consiste en enseñar mediante la construcción de un proyecto concreto.
En lugar de recibir únicamente contenidos teóricos, los estudiantes enfrentan retos que requieren planificar, probar soluciones, corregir errores y mejorar el resultado de manera progresiva. Ese proceso fortalece la resolución de problemas y favorece una comprensión más sólida de los conceptos tecnológicos.
Tecnología accesible desde edades tempranas
El hecho de que estos espacios sean gratuitos y no exijan experiencia previa amplía las posibilidades de participación.
Reducir las barreras de ingreso permite que jóvenes con distintos intereses puedan descubrir capacidades vinculadas con la programación, el diseño digital y el desarrollo de software sin necesidad de haber transitado una formación especializada.
La articulación entre universidades y organismos públicos
La organización conjunta entre la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), el MiradorTEC y la Secretaría de Modernización, Ciencia, Tecnología e Innovación refleja un modelo de cooperación orientado a fortalecer el acceso al conocimiento tecnológico.
Este tipo de articulaciones permite aprovechar infraestructura, equipos docentes y recursos públicos para ofrecer propuestas abiertas a la comunidad, favoreciendo una distribución más amplia de oportunidades educativas.
Según expresó el secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, el objetivo es que los jóvenes cuenten con más herramientas para aprender, crear y prepararse para un mercado laboral cada vez más vinculado con la tecnología.
En la misma línea, el decano de la Facultad de Ciencia y Tecnología, Juan Pablo Filipuzzi, destacó que la iniciativa permite incorporar competencias relacionadas con el pensamiento computacional, la creatividad y la resolución de problemas mediante una metodología práctica.
Por su parte, el secretario de Modernización, Ciencia, Tecnología e Innovación, Emanuel Gainza, señaló que estos espacios favorecen los primeros acercamientos al universo tecnológico y pueden despertar vocaciones vinculadas con el desarrollo digital.
Qué aportan estas experiencias al ecosistema tecnológico regional
Las actividades de formación temprana cumplen una función que excede el aprendizaje individual. A medida que más jóvenes adquieren competencias digitales, aumenta la disponibilidad de perfiles con capacidades para integrarse posteriormente a carreras universitarias, emprendimientos tecnológicos o industrias basadas en conocimiento.
La continuidad de iniciativas abiertas y gratuitas también contribuye a reducir brechas de acceso a la infraestructura digital y promueve una cultura donde la tecnología deja de ser únicamente una herramienta de consumo para transformarse en un espacio de creación.
Cuando universidades, organismos públicos y centros tecnológicos sostienen este tipo de programas en el tiempo, se genera un circuito de formación que alimenta el desarrollo local con nuevas capacidades. Ese efecto no depende únicamente de cuántos videojuegos se crean durante un taller, sino de cuántos participantes descubren que pueden pasar de usuarios de la tecnología a protagonistas de su construcción.






