Bosques nativos: por qué son claves para producir en Entre Ríos

Cada 28 de julio, Entre Ríos conmemora el Día del Árbol Entrerriano, una fecha que pone el foco en el aporte de las especies nativas al ambiente y a las actividades productivas. La celebración también funciona como una instancia para difundir herramientas de manejo sostenible de los bosques nativos, una política que busca compatibilizar la conservación de los ecosistemas con el desarrollo agropecuario.

En ese marco, el Gobierno provincial recordó que continúa abierta la convocatoria para la presentación de Planes de Manejo y/o Conservación del Bosque Nativo, un instrumento orientado a promover el uso sustentable de estos recursos.

Por qué los árboles nativos cumplen una función estratégica

El Día del Árbol Entrerriano fue instituido por la Ley Nº 1.476, sancionada en 1901, en homenaje al Colegio del Uruguay Justo José de Urquiza, de Concepción del Uruguay.

La conmemoración permite destacar el rol que desempeñan los bosques nativos en distintos procesos ambientales. Según el Ministerio de Desarrollo Económico, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del área de Bosques Nativos, estas especies contribuyen a la regulación del clima, la conservación del agua y de los suelos, el mantenimiento de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático.

Estas funciones explican por qué la conservación forestal no se limita a la preservación de áreas naturales, sino que también forma parte de la gestión de recursos esenciales para las actividades económicas y para el equilibrio de los ecosistemas.

La integración entre producción ganadera y conservación

Uno de los aspectos destacados por la provincia es el funcionamiento del monte nativo entrerriano como un sistema silvopastoril natural. En este esquema, la presencia de árboles convive con la producción ganadera sin excluir el aprovechamiento del territorio.

Manejo de Bosques con Ganadería Integrada

Dentro de las prácticas promovidas se encuentra el Manejo de Bosques con Ganadería Integrada (MBGI), una modalidad que contempla intervenciones como raleos y picadas selectivas para compatibilizar la actividad productiva con la conservación del bosque.

Este tipo de manejo busca mantener la cobertura arbórea mientras favorece condiciones que benefician tanto al sistema productivo como al ecosistema. Entre los efectos señalados por la provincia figuran una mejora en el bienestar animal frente al estrés térmico, una mayor calidad del pastizal y del suelo bajo el dosel arbóreo, además de una mayor capacidad de respuesta de los sistemas productivos durante períodos de sequía.

Planes de Manejo y Conservación del Bosque Nativo

La convocatoria para presentar Planes de Manejo y/o Conservación del Bosque Nativo permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre.

Esta herramienta permite implementar acciones orientadas al uso sostenible de los bosques, bajo criterios que buscan preservar sus funciones ambientales mientras se desarrollan actividades productivas compatibles con esos objetivos.

La iniciativa forma parte de las políticas provinciales destinadas a promover prácticas que integren conservación y aprovechamiento responsable de los recursos forestales.

El espinillo, símbolo forestal de Entre Ríos

La jornada también impulsa actividades vinculadas con la educación ambiental, la forestación y el cuidado del patrimonio natural.

En Entre Ríos, el aromito o espinillo (Vachellia caven) fue declarado árbol emblemático de la provincia mediante la Ley Nº 10.996, sancionada en 2022. Se trata de una especie característica del espinal entrerriano, reconocida por su adaptación a las condiciones ambientales de la región y por su aporte a la biodiversidad local.

La protección de este patrimonio también cuenta con el respaldo de las leyes provinciales Nº 10.284 y Nº 9.663, orientadas a la conservación de los bosques y del arbolado.

Las políticas vinculadas a los bosques nativos muestran cómo la conservación ambiental puede organizarse mediante instrumentos específicos de gestión y regulación. La continuidad de estos mecanismos depende tanto de la participación de los organismos públicos como de la adhesión de los productores y de la comunidad, ya que el mantenimiento de estos ecosistemas requiere intervenciones sostenidas y compatibles con el uso del territorio.