
Entre Ríos rompe récord agrícola con 10 millones de toneladas
La producción agrícola de Entre Ríos alcanzó 10.025.570 toneladas durante la campaña 2025/26, el mayor volumen de la serie de los últimos 25 años y el mejor registro del siglo según las estadísticas privadas citadas por la provincia. El resultado surge de una expansión de la superficie sembrada hasta 2,68 millones de hectáreas y de una superficie agrícola de 1,91 millones. El récord refuerza el peso del agro y de su industria en la economía entrerriana, mientras el Gobierno provincial vincula el desempeño con políticas de acompañamiento a la inversión y la actividad productiva.
Un récord agrícola construido sobre una mayor superficie sembrada
El dato central de la campaña 2025/26 es el salto en el volumen producido. Entre Ríos cosechó 1.702.225 toneladas más que en el ciclo anterior, lo que representa un incremento del 20 por ciento.
La cifra también supera el máximo previo de la serie. En la campaña 2023/24, la producción había llegado a 8.817.415 toneladas. El nuevo registro agrega 1.208.155 toneladas, equivalentes a un aumento del 14 por ciento frente a aquel récord.
El crecimiento productivo estuvo acompañado por una ampliación del área sembrada. La superficie llegó a 2,68 millones de hectáreas, un 10 por ciento más que en la campaña 2024/25. Esto representa 241.750 hectáreas adicionales.
La superficie agrícola, por su parte, alcanzó 1,91 millones de hectáreas y creció un 6 por ciento interanual, con 113.350 hectáreas más que en el ciclo anterior.
Qué muestran los datos sobre la estructura agrícola
La composición del área sembrada permite observar dónde se concentró la actividad. Los cultivos invernales —trigo, lino y brassicáceas— ocuparon el 29 por ciento de la superficie, con 769.100 hectáreas.
El trigo concentró el 95 por ciento del área de cultivos invernales, por lo que explicó prácticamente todo el espacio destinado a este grupo.
Los cultivos estivales reunieron el 71 por ciento de la superficie sembrada. Allí se encuentran girasol, maíz, arroz, sorgo y soja, aunque dos cultivos concentraron la mayor parte del área: soja y maíz representaron en conjunto el 93 por ciento de la superficie estival.
La soja explicó el 64 por ciento de ese espacio, mientras que el maíz alcanzó el 29 por ciento.
El peso del agro en la economía entrerriana
Los números de la campaña muestran una relación directa entre mayor superficie sembrada y mayor producción de granos. El incremento del área permite dimensionar la expansión de la actividad durante el ciclo, mientras que el volumen final establece la magnitud económica de esa producción.
El ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, destacó el aporte del campo y de su industria a la economía provincial y vinculó ese desempeño con la generación de inversión y desarrollo.
La lectura oficial también incorpora al Estado como acompañante de la actividad privada. Bernaudo mencionó entre las políticas provinciales el seguro multirriesgo agrícola para el maíz anunciado por el gobernador Rogelio Frigerio y el Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI).
Según los datos difundidos por el Ministerio de Desarrollo Económico, el RINI alcanzó 156 empresas inscriptas y compromisos para generar 2.560 puestos de trabajo en Entre Ríos.
Por qué la superficie importa tanto
El crecimiento de la superficie sembrada ayuda a explicar la magnitud del récord. La campaña incorporó 241.750 hectáreas respecto del ciclo anterior, mientras que la superficie agrícola sumó otras 113.350 hectáreas en términos interanuales.
La diferencia entre ambas mediciones también muestra que superficie sembrada y superficie agrícola no son conceptos equivalentes. La primera refiere al conjunto del área destinada a los cultivos relevados; la segunda identifica la superficie agrícola utilizada dentro de esa estructura.
Esta distinción permite leer el récord con mayor precisión: el resultado no depende de un único cultivo ni de una sola variación, sino de una campaña con una base productiva más amplia.
Soja y maíz concentran la campaña estival
La estructura de los cultivos estivales es otro elemento central para entender el resultado. Soja y maíz reunieron el 93 por ciento del área destinada a ese grupo, con una participación muy superior a la de los demás cultivos.
La soja representa el 64 por ciento de la superficie estival, mientras que el maíz concentra el 29 por ciento. Entre ambos alcanzan prácticamente la totalidad del área de cultivos de verano.
Esta concentración permite identificar cuáles son los cultivos con mayor presencia dentro de la campaña. También explica por qué las condiciones productivas de estos dos granos tienen un peso considerable en el desempeño general del sector agrícola entrerriano.
El trigo ocupa una posición similar dentro de los cultivos invernales. Con el 95 por ciento del área de ese grupo, concentra la mayor parte de la superficie destinada a producciones de invierno.
Un récord que también sirve para medir el ciclo productivo
Las estadísticas elaboradas por el Sistema de Información Agrícola de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos permiten comparar la campaña actual con una serie de 25 años. Esa perspectiva evita medir el desempeño solo frente al ciclo inmediatamente anterior.
El dato adquiere mayor dimensión al contrastarlo con el récord de 2023/24: 10,03 millones de toneladas frente a 8,82 millones. La diferencia muestra que el crecimiento de la campaña 2025/26 no fue marginal respecto del máximo anterior.
La comparación también aporta una referencia para evaluar el comportamiento de la agricultura provincial más allá de una campaña aislada. El volumen registrado se ubica en el máximo de la serie histórica citada por el informe.
La información disponible, sin embargo, concentra el análisis en producción, superficie y composición de cultivos. Esos datos permiten explicar la magnitud del resultado y su estructura, pero no alcanzan por sí solos para atribuir el récord a un único factor productivo.
La cifra deja así una cuestión económica precisa: cuánto de este mayor volumen puede sostenerse mediante una superficie agrícola que ya muestra una expansión relevante y cuánto depende de las condiciones particulares de cada campaña. Para Entre Ríos, esa relación será importante porque el récord no solo mide cuánto produjo el agro, sino también cuánto espacio productivo utilizó para alcanzar ese nivel.
El dato más significativo queda en esa combinación: una producción récord respaldada por una mayor superficie y concentrada en cultivos de fuerte presencia provincial. La evolución de esa estructura determinará cuánto margen existe para sostener volúmenes elevados sin que el crecimiento dependa exclusivamente de incorporar nuevas hectáreas.






