Entre Ríos impulsa una reserva de biosfera con Uruguay y Brasil

Entre Ríos avanzó en la construcción de una Reserva de Biosfera Transfronteriza junto a Corrientes, Uruguay y Brasil durante una jornada de trabajo realizada en Chajarí. La iniciativa busca integrar políticas de conservación ambiental, producción sostenible y desarrollo turístico en un territorio compartido entre los cuatro espacios.

El encuentro reunió a autoridades provinciales, municipales, organismos técnicos, instituciones académicas y organizaciones sociales para comenzar a definir las etapas de un proyecto que, si obtiene el reconocimiento de la Unesco, podría convertirse en la sexta Reserva de Biosfera Trifronteriza del mundo.

Chajarí reunió a los actores de una iniciativa regional

La jornada convocó a representantes de Entre Ríos y Corrientes, del departamento de Artigas en Uruguay y del municipio de Barra do Quaraí, en Brasil. También participaron municipios del departamento Federación, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, universidades, organizaciones civiles y equipos técnicos.

El objetivo del encuentro fue avanzar en la elaboración del proyecto y establecer una metodología de trabajo común entre los territorios involucrados.

La secretaria de Ambiente de Entre Ríos, Rosa Hojman, destacó la participación institucional y señaló que las próximas etapas incluirán reuniones técnicas con municipios, sectores productivos e industrias de la región.

Una herramienta para coordinar conservación y desarrollo territorial

Las reservas de biosfera reconocidas por la Unesco buscan combinar la protección de ecosistemas con actividades humanas compatibles con la preservación ambiental.

En este caso, la propuesta incorpora un territorio que comparte características naturales y vínculos económicos entre Argentina, Uruguay y Brasil. La planificación conjunta apunta a trabajar sobre áreas de conservación, turismo de naturaleza y actividades productivas con criterios sostenibles.

El reto de construir acuerdos entre cuatro territorios

La creación de una reserva transfronteriza requiere coordinación entre gobiernos, instituciones técnicas y comunidades locales. La iniciativa no depende únicamente de una declaración internacional, sino de la capacidad de los actores involucrados para definir objetivos comunes y mecanismos de implementación.

Durante la reunión en Chajarí, los equipos comenzaron a delinear las primeras etapas del proyecto y la organización de nuevas instancias de trabajo.

El papel de los municipios y sectores productivos

El intendente de Chajarí, Marcelo Borghesan, señaló que la propuesta puede generar oportunidades vinculadas al turismo, la educación ambiental, la producción sostenible y la integración regional.

Las próximas reuniones previstas incorporarán a municipios entrerrianos y representantes de actividades económicas locales, con el objetivo de sumar perspectivas sobre el uso del territorio y las posibilidades de desarrollo asociadas al proyecto.

La participación de organismos como el INTA y la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande aporta conocimiento técnico sobre una región donde conviven actividades productivas, recursos naturales compartidos y comunidades conectadas por la frontera.

Una propuesta con dimensión internacional

La delegación de Corrientes estuvo encabezada por autoridades de la Dirección de Parques y Reservas, junto a representantes municipales. Uruguay participó mediante funcionarios del departamento de Artigas y organismos vinculados al ambiente y la biodiversidad. Brasil estuvo representado por autoridades de Barra do Quaraí y de la Secretaría de Ambiente e Infraestructura de Rio Grande do Sul.

Si el proyecto avanza y logra la aprobación de la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la Unesco, la región se incorporaría a un grupo reducido de experiencias internacionales de cooperación ambiental entre países.

El proceso iniciado en Chajarí muestra que la gestión de territorios compartidos requiere acuerdos que superan las divisiones administrativas tradicionales. La propuesta dependerá de cómo los gobiernos y comunidades logren transformar una coordinación inicial en reglas comunes para compatibilizar conservación, actividades económicas y planificación regional.