Carnaval de Concordia: la necesidad de tribunas permanentes

Cada edición del Carnaval de Concordia vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende la organización de un espectáculo: la necesidad de contar con infraestructura permanente para uno de los eventos culturales más importantes de la ciudad.

Entre las alternativas que aparecen de manera recurrente se encuentra la construcción de tribunas fijas en el Corsódromo Atanasio Bonfiglio. La propuesta suele analizarse desde el costo inicial de la obra, pero pocas veces se evalúan los beneficios económicos, operativos y de seguridad que podría generar en el largo plazo.

El costo de empezar de cero cada año

Actualmente, buena parte de la infraestructura utilizada durante el carnaval debe instalarse y desmontarse en cada edición. Esto implica procesos de contratación, licitación, logística, transporte, montaje y mantenimiento que se repiten temporada tras temporada.

La experiencia de otros grandes eventos de la provincia demuestra que el armado de estructuras temporales representa una parte importante de los costos operativos. En la reciente edición de la Fiesta Nacional de la Artesanía de Colón, por ejemplo, el armado de carpas y tribunas demandó más de 26 millones de pesos dentro de una estructura general de gastos que superó los 974 millones.

Aunque se trata de eventos diferentes, el dato permite dimensionar cómo la infraestructura temporal representa una erogación permanente que debe afrontarse año tras año.

Las tribunas fijas permitirían reducir parte de esos costos recurrentes y transformar un gasto operativo repetitivo en una inversión de largo plazo.

Infraestructura tecnológica que también se monta cada temporada

La discusión no se limita únicamente a las estructuras físicas.

Cada edición del carnaval requiere la instalación de redes eléctricas, sistemas de iluminación, cableados, equipamiento de sonido, conectividad, cámaras, controles de acceso y otros componentes tecnológicos necesarios para el funcionamiento del espectáculo.

Una infraestructura permanente permitiría diseñar soluciones más eficientes, con instalaciones preparadas específicamente para el evento y con menores costos de implementación en cada temporada.

La existencia de ductos, canalizaciones, tableros eléctricos, infraestructura informática, espacios técnicos y sistemas preparados para eventos masivos simplificaría el trabajo operativo y reduciría la necesidad de intervenciones temporales repetidas.

Seguridad y planificación a largo plazo

Uno de los principales argumentos a favor de una infraestructura permanente es la seguridad.

Las estructuras fijas pueden diseñarse bajo estándares específicos de ingeniería, evacuación, accesibilidad y control de cargas, permitiendo una planificación más eficiente para eventos que reúnen a miles de personas.

Además, una obra permanente facilita la incorporación de mejoras progresivas, controles periódicos y mantenimiento programado, evitando depender exclusivamente de montajes temporales que deben reconstruirse cada año.

La seguridad de espectadores, trabajadores y participantes debería ser uno de los criterios centrales al momento de evaluar cualquier proyecto de modernización del corsódromo.

Una inversión para la ciudad

El debate sobre las tribunas permanentes suele quedar atrapado entre posiciones políticas coyunturales. Sin embargo, la discusión puede abordarse desde otra perspectiva: la de la infraestructura urbana.

Concordia invierte regularmente en espacios deportivos, culturales, recreativos y turísticos porque forman parte del patrimonio colectivo de la ciudad. El corsódromo también cumple esa función.

Más allá de las administraciones de turno, el Carnaval de Concordia ha logrado sostenerse durante décadas y consolidarse como una de las principales expresiones culturales de la región. Su continuidad demuestra que no se trata de un evento pasajero, sino de una actividad con arraigo social e institucional.

Pensar el carnaval como infraestructura estratégica

Las grandes ciudades suelen planificar obras pensando en décadas y no únicamente en una temporada.

Bajo esa lógica, las tribunas permanentes pueden interpretarse como una inversión destinada a reducir costos futuros, mejorar la seguridad, optimizar recursos tecnológicos y fortalecer la capacidad organizativa de uno de los eventos más importantes de Concordia.

La discusión no debería limitarse a cuánto cuesta construirlas, sino también a cuánto cuesta no tenerlas. Porque cuando una ciudad vuelve a montar cada año la misma infraestructura, vuelve a destinar recursos a resolver un problema que podría abordarse de manera permanente.

Y si el Carnaval de Concordia forma parte de la identidad cultural de la ciudad, pensar en infraestructura duradera deja de ser un gasto para convertirse en una decisión estratégica de largo plazo.