La salud en Concordia enfrenta demoras y reclamos de diálogo

La salud en Concordia atraviesa una situación que genera preocupación entre prestadores y dirigentes locales. Marcelo Cresto y Alberto Armanazqui se reunieron con el director del Sanatorio Concordia, Andrés Lemesoff, quien describió dificultades vinculadas con PAMI y OSER, entre ellas demoras en autorizaciones, problemas con prótesis y valores de prestaciones que no se actualizan desde hace más de un año. Según lo expresado por Lemesoff, otros sanatorios de Entre Ríos también atraviesan dificultades similares. El conflicto afecta directamente a pacientes que esperan operaciones, prestaciones o insumos necesarios para sus tratamientos.

Qué dificultades atraviesan los prestadores de salud

Según explicó Lemesoff durante el encuentro, el Sanatorio Concordia intentó alcanzar un acuerdo con las autoridades del PAMI, pero no obtuvo respuestas ni diálogo para resolver la situación planteada.

El reclamo no estaría circunscripto a una sola institución. De acuerdo con lo señalado por el director del sanatorio, otros establecimientos de Entre Ríos atraviesan dificultades similares y podrían adoptar decisiones relacionadas con la continuidad de determinadas prestaciones.

La falta de acuerdos entre financiadores y prestadores puede trasladarse rápidamente al funcionamiento cotidiano de los servicios médicos. Cuando existen diferencias sin resolver, las consecuencias aparecen en procesos que dependen de autorizaciones, pagos y disponibilidad de insumos.

OSER y los problemas con prestaciones y autorizaciones

La situación de OSER también fue señalada como un problema para los prestadores de Concordia.

Lemesoff indicó que los valores de las prestaciones llevan más de un año sin actualización. A esto se suman demoras en las autorizaciones de operaciones y dificultades relacionadas con la provisión de prótesis.

Cada uno de estos factores afecta una parte distinta de la atención. La actualización de los valores está vinculada con las condiciones económicas bajo las cuales los prestadores realizan sus servicios. Las autorizaciones intervienen antes de determinadas prácticas. Las prótesis, por su parte, resultan necesarias para procedimientos específicos.

La combinación de estos problemas puede generar demoras en la atención cuando los distintos actores del sistema no logran resolver sus diferencias.

El diálogo como reclamo de los prestadores

Otro de los puntos señalados durante la reunión fue la falta de diálogo entre las partes involucradas.

El planteo no se concentró únicamente en los valores de las prestaciones. También incluyó la necesidad de establecer canales que permitan abordar las autorizaciones, las prótesis y las condiciones de atención.

La ausencia de respuestas dificulta que un prestador pueda anticipar cómo se resolverán los casos que requieren autorización o determinados insumos. Para los pacientes, esa incertidumbre puede aparecer como una demora en una práctica médica.

El rol del municipio frente al conflicto

Durante el encuentro, Marcelo Cresto consultó a Lemesoff si había recibido un llamado del intendente de Concordia, Francisco Azcué, para conocer la situación y acompañar la búsqueda de soluciones.

Según la respuesta brindada por el director del Sanatorio Concordia, ese contacto no se había producido.

El dato incorpora al municipio dentro de la discusión sobre el conflicto, aunque las dificultades descriptas involucran principalmente a prestadores y organismos vinculados con el financiamiento y autorización de prestaciones.

La participación de distintos actores también muestra que los problemas de atención pueden atravesar diferentes niveles institucionales. Las decisiones sobre prestaciones, autorizaciones e insumos afectan a los establecimientos donde se brinda la atención, mientras que las autoridades locales pueden ser requeridas para conocer el alcance del problema y acompañar gestiones.

Cuando las demoras llegan al paciente

La dimensión más directa del conflicto aparece cuando una dificultad administrativa o financiera termina afectando una prestación médica.

Una operación demorada implica una espera para el paciente. Una prótesis que no llega puede postergar un procedimiento. Una autorización pendiente puede impedir que una práctica avance en los tiempos previstos.

Por eso, las diferencias entre instituciones y organismos no quedan encerradas en una discusión administrativa. Su efecto se refleja en personas que necesitan acceder a una prestación y en familias que deben afrontar la incertidumbre asociada a esa espera.

El planteo realizado en Concordia expone así una relación directa entre el funcionamiento de los mecanismos de financiamiento y autorización y la atención que reciben los pacientes.

La situación también deja una tensión institucional definida. Mientras los prestadores reclaman actualización de valores, resolución de autorizaciones, disponibilidad de prótesis y diálogo con los organismos correspondientes, los pacientes quedan sujetos a los tiempos en que esas diferencias logren resolverse. En ese punto, cualquier acuerdo administrativo adquiere una dimensión sanitaria inmediata porque determina cuándo una prestación puede pasar del trámite a la atención efectiva.